Existe la leyenda de que a la entrada de Catedral de Guadalajara, donde estaban colocados los féretros de los Obispos Francisco Gómez de Mendiola y Juan Santiago de León, se podía solicitar un deseo.
La persona, junto a uno de los ataúdes, pensaba en la petición y acto seguido, tocaba tres veces en la madera, como quien llama a una puerta. Si la
respuesta era un sonido, significaba que si se aceptaba su solicitud, dos sonidos significaba que no y hay quienes aseguran que tres ruidos o sonidos invitaba a cambiar de solicitud.








