A los grandes mineros de la ciudad, la Corona Española los distinguía otorgándole títulos nobiliarios a quienes reunían un mínimo de requisitos y ya una vez adquirido el titulo, era obligación del minero, el vivir de acuerdo a su rango, o sea, tener cierta fortuna, contar con propiedades y vivir en una casa que simbolizara su alcurnia.
Por lo que, cuando el Coronel Diego de Rul solicito su titulo, mando a construir una casa que llevaría su nombre, aprovechando una finca que le fue donada por la Condesa de Valenciana.
La fachada principal, de estilo neoclásico y cantera rosa, fue llevada a cabo por el Arquitecto José del Mazo y Avilés, que se dice también participo en la edificación de la ahora famosa Alhóndiga de Granaditas.








