Todo inicio cuando aparecieron varios animales muertos por el Barrio del Carrizal, en Guadalajara, en un principio se le tomó como algo natural, pero analizando los cuerpos se dieron cuenta que estaban “secos”, sin alguna gota de sangre.
De ser sólo un rumor se convirtió en un gran problema, pues en poco tiempo aparecieron cadáveres de niños con las mismas características. Era un hecho, había un vampiro en Guadalajara.
Los habitantes de la ciudad, olvidando su fiesta y algarabía nocturna, por ningún motivo salían, se recogían desde temprano en sus hogares para sólo rezar y pedir que ese ser de ultratumba desapareciera para siempre de sus vidas.







