Todo inicio cuando aparecieron varios animales muertos por el Barrio del Carrizal, en Guadalajara, en un principio se le tomó como algo natural, pero analizando los cuerpos se dieron cuenta que estaban “secos”, sin alguna gota de sangre.
De ser sólo un rumor se convirtió en un gran problema, pues en poco tiempo aparecieron cadáveres de niños con las mismas características. Era un hecho, había un vampiro en Guadalajara.
Los habitantes de la ciudad, olvidando su fiesta y algarabía nocturna, por ningún motivo salían, se recogían desde temprano en sus hogares para sólo rezar y pedir que ese ser de ultratumba desapareciera para siempre de sus vidas.
Se cuenta que Don Juan Quiles, conocido habitante de Poza Rica en el estado de Veracruz, iba vestido con pantalón negro de montar, botas altas, sombrero tejano y portando en su cinturón su infaltable pistola, se acomodo el asiento para disfrutar de la película mexicana en el recién estrenado Cine Petromex, el cual no era mas que un jacal de madera y con techo de lamina, pero que era la novedad de la zona en aquellos años cincuentas del siglo pasado, cabe mencionar que el cine era propiedad de Don Rafael Riquelme.







