La Guerra Cristera consistió en una fuerte lucha que duró aproximadamente 3 años entre el Gobierno y la Iglesia (1926 – 1929), de la cual se tienen muy pocos documentos e información que hablen de ella.
En 1910 tras la victoria de Carranza y Obregón se realiza la promulgación de la nueva Constitución, la cual establece una política de intolerancia religiosa y priva a la Iglesia de toda personalidad jurídica.
Entre sus puntos mas importantes están: la prohibición de los votos religiosos y la prohibición a la Iglesia para poseer bienes raíces, entre otros.
Durante el gobierno del general Álvaro Obregón, parte del Grupo Sonora, las relaciones entre la Iglesia y el nuevo Estado estuvieron marcadas por una gran tensión y la negativa de ambas partes de llegar a un acuerdo.
Fue en esta época cuando se recrudecieron los enfrentamientos entre dos grupos opositores: La CROM, una organización apoyada por el gobierno y el ACJM, que eran los miembros de la Acción Católica de la Juventud Mexicana.
Fue en enero de 1923, cuando el delegado apostólico del Vaticano, monseñor Ernesto Philipi, acudió a bendecir en el Cerro del Cubilete el lugar donde sería puesto el monumento a Cristo Rey, que el gobierno del general Obregón interpretó tal acto como un abierto desafío a la autoridad y a la nueva Constitución, por lo cual se castigo al monseñor Philipi y se le expulsó del País.
Este fue el detonante que originó que el Gobierno ordenara que fueran aplicados los artículos 130, 27 y 3 constitucionales con todas sus consecuencias por lo que entre 1925 y 1926 salen del país 183 sacerdotes extranjeros y son cerrados 74 conventos.
Después de la toma de la Presidencia por parte del general Plutarco Elías Calles ( Otro integrante de llamado Grupo Sonora), las relaciones entre el gobierno y los católicos estuvieron todavía peores ya que el gobierno de Calles intentaba crear una iglesia nacional (ICAM), lo cual constituia una una división dentro del catolicismo.
Esto fue originando una escalada de inconformidades y problemas entre los catolicos y el gobierno de Calles, es por lo cual varios grupos de católicos se juntaron para formar la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa en marzo de 1925.
Allá por el año de 1926, Calles lanzo un decreto el cual fue conocido como la Ley Calles que entre muchas cosas, demandaba la clausura de escuelas religiosas y la expulsión de sacerdotes extranjeros. También se limitaba el número de sacerdotes a uno por cada seis mil habitantes.
Ante esto, la Iglesia Católica considero que no existian las condiciones de seguridad suficientes para poder ejecer y se emitió un comunicado avalado por Roma donde se anunciaba que se había decidido suspender los cultos desde el 1 de Agosto de 1926, fecha en la cual entraba en vigor la Ley Calles.
Los católicos expresaron por muchos medios pacíficos su inconformidad, pero con resultados negativos, es por lo cual en Enero de 1927 empezó la toma de armas, y ahi empezaron los madrazos.
El grito de guerra de estas primeras guerrillas cristeras fue el de: “Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe“.
Los alzamientos se empezaron a dar en muchos lugares: Primero en Jalisco, Zacatecas, Guanajuato y Michoacán, luego se sumaron casi la totalidad del centro del país.
Por el lado del Gobierno, los principales personajes fueron Eulogio Ortiz, Espiridión Rodríguez, Saturnino Cedillo (principal movilizador de los agraristas y cacique de San Luis Potosí), Lázaro Cárdenas, Miguel Ávila Camacho, Maximino Ávila Camacho y Genovevo de la O.
Por el lado de los Cristeros, sobresalieron personajes como Pedro Quintanar y Aurelio Acevedo en el norte de Jalisco y sur poniente de Zacatecas; José Velasco en el municipio de Calvillo en Aguascalientes; Carlos Diez de Sollano en el Norte de Guanajuato; Luis Navarro Origel y Jesús Degollado Guízar en Michoacán y sur de Jalisco, respectivamente y Victoriano Ramírez “El Catorce” en Los Altos.
En 1928 hubo elecciones presidenciales resultando electo ( por segunda ocasión) Alvaro Obregón quien segun dicen en aquellas épocas, tenia la idea un acuerdo para finalizar con la guerra, sin embargo fue asesinado.
Después de esto, Portes Gil, quien fue designado como sucesor del fallecido Alvaro Obregón, llegó a un acuerdo con los lideres religiosos en el cual se consiguieron los siguientes arreglos: amnistía general para todos los levantados en armas que quisieran rendirse, que se devolvieran las casas curales y episcopales, y que se garantizara la estabilidad de estas devoluciones.
Pero esto no fue del agrado de los cristeros ya que no se les tomó en cuenta para la realización de los mismos y cuando Pascual Díaz (Uno de los monseñores que firmaron los acuerdos con el Gobierno) fue nombrado Arzobispo de México, los cristeros se sintieron ofendidos e iniciaron lo que es conocida como la Segunda Guerra Cristera, la cual tenia ahora como enemigos a la misma Iglesia.
Esta Segunda Guerra Cristera fue rapidamente sofocada y este fue el fin de este movimiento.
Ahora, el motivo por el cual escribo acerca de estos eventos, es por el hecho de que tienen mucha importancia en lo que fue el desarrollo y crecimiento de esta zona del Bajío; ya que tanto León, Silao, Guanajuato, los Altos de Jalisco, Zacatecas y Aguascalientes entre otros lugares, fueron en gran parte moldeados y marcados por estos hechos.
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